Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó la sugerencia del exmandatario Ernesto Zedillo de someter a una auditoría internacional independiente los proyectos emblemáticos impulsados durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al considerar innecesaria dicha revisión.
Sheinbaum señaló que ya existe una instancia nacional encargada de fiscalizar estos proyectos: la Auditoría Superior de la Federación (ASF), un organismo autónomo designado por el Congreso de la Unión. “¿Para qué quiere una auditoría independiente si ya lo hace la ASF?”, cuestionó la presidenta, al tiempo que defendió obras como el Tren Maya y la Refinería Olmeca, cuya fiscalización —insistió— ya está en marcha a través de los mecanismos institucionales existentes.
La mandataria federal sostuvo que la propuesta de Zedillo obedece más a una postura ideológica que a una preocupación por la transparencia. “Lo que pasa es que a ellos no les gusta que haya regresado la obra pública a México. Ellos creen que todo debe privatizarse”, dijo.
Recordó además que el expresidente fue responsable de la desaparición de los trenes de pasajeros tras su privatización en los años 90, por lo que —afirmó— no sorprende su desacuerdo con el regreso de proyectos ferroviarios como el Tren Maya.
La propuesta de Zedillo fue publicada el pasado 2 de mayo, en la que sugirió que las obras del sexenio actual, como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, deberían ser auditadas por un ente internacional ajeno al gobierno mexicano, con el fin de evitar conflictos de interés y evaluar tanto su costo económico como su impacto ambiental.




