En la Mente de Kuri

Quien se crea que las encuestas definen candidatos en Morena o en el PAN, debe ser considerado un iluso o, en el mejor de los casos, un inocente.

Nunca, en los últimos procesos electorales han sido un instrumento confiable para los ‘futurólogos’ como yo.

Para muestra, varios botones: Armando Rivera rebasaba en conocimiento y popularidad a Manuel González Valle. Marcos Aguilar a Mauricio Kuri. Armando y Marcos -alcaldes los dos- eran los mejor posicionados en las encuestas, pero no fueron candidatos. Paco Garrido justificó su ‘dedazo’ a favor de Manuel con una elección interna truqueada por Ricardo Anaya. Pancho ni siquiera se preocupó en justificar el suyo. Kuri fue el candidato de unidad del PAN.

Mauricio Kuri González buscará justificar la designación del próximo candidato del PAN -su ‘dedazo’- con el ‘cuento’ de las encuestas, que además resultan ser un espejismo de la realidad. Por supuesto que el más conocido es Felifer. Tiene un presupuesto para difundir su imagen de casi 200 millones de pesos (más de medio millón de pesos diariamente) que van a parar a la publicidad tradicional, espectaculares, páginas web y todavía le alcanza para comprar a un puñado de columnistas y comunicadores que están a su servicio. Y es el alcalde de la ciudad más grande del estado en donde se recaban -si es que se recaban- los datos que alimentan las encuestas.

Lo que no tienen ni Agustín Dorantes ni Luis Nava.

El candidato del PAN, el de Mauricio, será aquel que

A. cuide los acuerdos económicos y empresariales -transexenales-, que haya hecho.

B. El que no aniquile a los otros grupos -en especial los kuristas- y que pueda cohabitar con los demás grupos de poder en el PAN como los Panchistas o los Palacios, o los duros y otros.

¿Quién de los tres, o de los cuatro, sumando a Chepe, puede garantizarle al gobernador el respeto a sus acuerdos políticos y económicos? O, dicho de otra manera, ¿Quién de los cuatro es el más susceptible a traicionarlo?

El tercer punto o el C: El que menos división pueda ocasionar después del nombramiento.

Y finalmente: tema sí de popularidad, de empatía, simpatía, oratoria, imagen, conocimiento, etc.

Pero esto es lo menos importante para un gobernador que quiere blindarse y blindar a los suyos después de dejar la Casa de la Corregidora.

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