¿Quién es el elegido?

“A la política no te metes, te meten; de la política no te sales, te sacan”.

Eso dicen los sabios de la política. Los que ya vieron demasiadas campañas como para seguir creyendo que los planes personales sobreviven al poder.

Y si alguien puede dar testimonio de eso es el grupo político que hoy disputa el futuro de Querétaro.

Agustín Dorantes llegó al gabinete de Mauricio Kuri como secretario de Desarrollo Social después de coordinar la campaña que llevó al hoy gobernador al poder en 2021. Recuerdo una conversación de octubre de ese año. Ahí estaba también Luis Nava. La ruta parecía clara.

Agustín quería ser candidato del PAN a presidente municipal de Querétaro.

Luis Nava decía que buscaría llegar al Senado en 2024.

No ocurrió ninguna de las dos.

Luis terminó su periodo municipal y acabó en el gabinete estatal.

Agustín dejó el gabinete… pero para ir al Senado.

El mundo al revés.

O quizá no.

Porque mientras unos terminaban donde no pensaban, hubo alguien que desde el principio dijo exactamente lo que quería: Felifer Macías quería ser presidente municipal. Lo dijo siendo diputado federal. Fue candidato. Ganó.

En política pocas cosas son tan extrañas como alguien que cumple exactamente la ruta que anunció.

Y hoy, curiosamente, los tres aparecen en la conversación para 2027.

Agustín, desde el Senado.

Luis, desde la operación y la experiencia ejecutiva.

Felifer, desde la posición que sí buscó desde el inicio.

Luego está Chepe Guerrero.

Chepe juega otro partido.

Tiene otra historia y otro recorrido. Quizá sea el primer político completamente construido en el ciclo del kurismo. El heredero político natural —si es que existe algo así en política— del grupo que gobierna Querétaro.

Mauricio Kuri me lo ha dicho en público y en privado: “si por mí fuera, Chepe sería el candidato”.

Y cuando le pregunté a Chepe si realmente quiere ser gobernador o simplemente está en el proceso para cuidar intereses ajenos, su respuesta fue inmediata:

“¿Qué tienen los otros que los haga más fuertes que yo?”

La pregunta incomoda porque tiene algo de verdad.

Fuera del nivel de conocimiento, no hay una diferencia imposible de remontar en una campaña competitiva.

Por eso mientras públicamente se insiste en que el partido decidirá, también aparece Rogelio Vega cuidando el proceso. El hombre de confianza. El que escucha poco y filtra mucho. El que eventualmente tendrá que decir una frase que en política pesa toneladas:

“No. Tú no serás”.

Entre tanto, la ansiedad hace su trabajo.

Carcome a suspirantes y suspirantas.

Al panismo.

A empresarios.

A inversionistas.

Cada semana alguien me hace exactamente la misma pregunta.

No quién va ganando.

No quién tiene estructura.

No quién tiene dinero.

La pregunta es otra:

¿Quién es el elegido?

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