La histórica rivalidad entre Inglaterra y Argentina volvió a hacerse presente en la semifinal del Mundial 2026, cuando aficionados de ambas selecciones intercambiaron abucheos durante la ceremonia de los himnos nacionales.
Los seguidores argentinos silbaron el himno de Inglaterra, mientras que la afición británica respondió de la misma manera durante la interpretación del himno argentino, en un ambiente marcado por la tensión deportiva e histórica entre ambos países.
Ante el antecedente de la Guerra de las Malvinas y la alta expectativa del encuentro, la FIFA y las autoridades estadounidenses implementaron un operativo especial de seguridad, con accesos separados para ambas aficiones y la prohibición de ingresar símbolos o mensajes con contenido político.
Pese a las medidas preventivas, los cánticos y abucheos dominaron el protocolo previo al partido, aunque el dispositivo de seguridad permitió que el encuentro se desarrollara sin incidentes mayores en las tribunas.
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