Hay nombramientos que no necesitan esperar a una campaña para empezar a producir efectos políticos. El de Santiago Nieto como coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Querétaro es uno de ellos.
La razón es sencilla: en el momento mismo en que se anuncia, la pregunta deja de ser quién representa al proyecto de Morena y comienza a ser si quien lo encabeza terminará apareciendo en la boleta por la gubernatura.
En esta primera entrevista en Querétaro después de su designación, Santiago Nieto no se presenta como alguien que simplemente recibió un cargo partidista. Habla ya en términos de organización territorial, unidad política, estructura electoral y competencia frente al PAN. Y aunque formalmente el lenguaje es el de la coordinación de la defensa de la transformación, el objetivo electoral aparece con absoluta claridad: ganar la gubernatura.
El propio Nieto reconoce que la encuesta que definió al coordinador colocó a su proyecto en una posición competitiva y sostiene que existe una ventaja frente al PAN. Pero hay una frase que merece atención: afirma que es el único de los aspirantes que cuenta con “números”, estadísticas y seguidores suficientes para hacerle ruido al PAN y, eventualmente, ganar.
Eso ya no es solamente una celebración por un nombramiento, se constituye como un mensaje electoral, quizá el aspecto más importante de esta nueva etapa será comprobar si esa confianza puede convertirse en estructura, porque ganar una encuesta interna y ganar una elección son dos cosas distintas. El propio Nieto reconoce que lo que viene es “chamba, disciplina y día a día”. Y ahí comienza la verdadera prueba: recorrer los 18 municipios, construir vínculos con distintos sectores y organizar una estructura capaz de competir en todo el estado.
Hay, además, una asignatura que no parece menor: la cobertura de casillas; en la entrevista se plantea que Querétaro ha tenido históricamente una deficiencia para cubrir el cien por ciento de las casillas. Nieto anuncia una reestructuración del esquema electoral y habla de promoción y defensa del voto. Es decir, la estrategia no pretende quedarse en el discurso político; busca construir una maquinaria territorial. Es aquí donde aparece una de las claves de lo que sigue, la candidatura, si llega, no se ganará únicamente con el nombre de Santiago Nieto. Necesitará una estructura que funcione cuando llegue el momento de contar votos, por eso resulta significativa la insistencia en la unidad.
La competencia interna dejó aspirantes que no obtuvieron la coordinación. Entre ellos está Ricardo Astudillo, dirigente del Partido Verde, cuya participación agrega otra variable a la construcción del proyecto. Nieto asegura que existen conversaciones con las dirigencias nacionales del Verde y del PT para avanzar hacia una coalición de los tres partidos.
Pero la unidad no puede darse por decreto. El coordinador tendrá que hacer algo que en política suele ser más complicado que ganar una encuesta: integrar a quienes perdieron la misma competencia, por lo que Nieto menciona reuniones y conversaciones con distintos liderazgos de Morena, incluidos quienes participaron en el proceso interno. El mensaje es claro: la competencia terminó y ahora toca construir juntos.
La operación política, por tanto, será tan importante como la electoral, porque el nuevo coordinador tiene frente a sí dos tareas simultáneas: convencer a quienes ya están dentro de Morena de cerrar filas y, al mismo tiempo, ampliar la alianza hacia una sociedad que no necesariamente milita en ningún partido.
Él mismo lo plantea así: la unidad no debe ser únicamente entre los tres partidos, ni siquiera entre los liderazgos de Morena, sino con la sociedad queretana. Para ello menciona al sector empresarial, comercial, transportistas y otros grupos que enfrentan cotidianamente problemas relacionados con agua, movilidad, inseguridad y costo de vida.
Ahí estará probablemente la diferencia entre un nombramiento y una candidatura competitiva, porque Santiago Nieto ya tiene el nombramiento, pero ahora necesita convertirlo en movimiento.
Aunado a esto, hay un elemento personal que vuelve todavía más interesante esta primera entrevista: el propio Nieto reconoce que llevaba décadas imaginando este momento. La conversación recuerda sus años en la Facultad de Derecho, cuando él y otros jóvenes hablaban de aspiraciones políticas y de llegar algún día a la gubernatura.
Treinta años después, la aspiración dejó de ser una conversación universitaria, y ahora tiene una estructura partidista detrás.
Y aunque todavía falte el proceso formal de selección de candidatura, la ruta política ya está trazada: organización territorial, alianzas, unidad interna, defensa del voto y una meta que el propio coordinador no oculta.
Ganar Querétaro.
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