Santiago Nieto y sus vicisitudes

Santiago Nieto aviva su carrera por la gubernatura de Querétaro. Morena lo designó coordinador estatal rumbo a 2027, un movimiento que lo convierte en un 99.99% en el candidato de la 4T.

Nieto llega con una ventaja evidente: conocimiento nacional, experiencia jurídica y una trayectoria construida en instituciones clave. Fue magistrado electoral, titular de la FEPADE y, posteriormente, encabezó la Unidad de Inteligencia Financiera, desde donde ganó notoriedad por investigaciones contra la corrupción y el lavado de dinero. También ocupó la Fiscalía de Hidalgo y, más recientemente, dirigió el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Ese es su principal acierto: tiene expediente, exposición pública y experiencia para enfrentar una campaña de alta intensidad. En 2024 encabezó, junto con Beatriz Robles, la fórmula de Morena al Senado, siendo derrotado por Agustín Dorantes por casi 10 puntos porcentuales.

Santiago Nieto carga también con una historia política de rupturas. Su salida de la UIF en 2021, después de la polémica por su boda con Carla Humphrey, se convirtió en uno de los episodios más incómodos de su trayectoria. El propio López Obrador cuestionó públicamente el carácter ostentoso de aquella celebración y Nieto terminó dejando el cargo.

El matrimonio, además, sigue teniendo una dimensión política. Humphrey es consejera del INE y el PAN queretano ya planteó que debería excusarse de asuntos relacionados con el proceso electoral de 2027 si su esposo obtiene una candidatura. Más allá de que exista o no un conflicto jurídico, políticamente el tema representa un flanco que sus adversarios difícilmente dejarán pasar.

El segundo problema está dentro de Morena.

Nieto no llega a una estructura política completamente alineada detrás de su figura. La disputa por las candidaturas de 2027 ya abrió tensiones entre grupos locales, aspirantes y aliados. Y a nivel nacional, Morena enfrenta también diferencias con el Partido Verde, que analiza competir por separado en estados como Querétaro.

Ahí estará la verdadera prueba de Nieto: no solamente ganar una encuesta, sino construir una candidatura capaz de sumar a quienes hoy no necesariamente quieren verlo como gobernador.

Su mayor virtud puede convertirse en su mayor debilidad. Su perfil técnico y combativo le permite proyectarse como un candidato fuerte, pero también genera resistencias. Ha sido funcionario de gobiernos de distintos signos, protagonista de investigaciones de alto impacto y, al mismo tiempo, un político que ha tenido desencuentros con quienes alguna vez fueron sus aliados.

Para ganar Querétaro, Nieto necesitará algo más que el respaldo de la dirigencia nacional de Morena. Necesitará territorio, estructura, unidad interna y una alianza sólida con PT y Verde.

El desafío, por tanto, no es llegar a la candidatura. Es llegar sin fracturar a Morena.

Santiago Nieto ya tiene el reflector. Ahora tendrá que demostrar que también puede construir consensos. Y en política, particularmente en una elección por la gubernatura, ganar la candidatura puede ser difícil; pero conseguir que todos quieran trabajar para ella puede ser todavía más complicado.

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