Hay asuntos que llegan a las oficinas de gobierno por oficio, por denuncia formal o por los canales que establece la burocracia, y hay otros que llegan de golpe, acompañados de indignación, imágenes y cientos de ciudadanos preguntando lo mismo: ¿y las autoridades qué van a hacer?
El caso de un perro que fue arrastrado mientras era llevado por un caballo llegó precisamente por esa vía. Las redes sociales hicieron lo que muchas veces consigue una denuncia formal después de varios pasos: poner el problema frente a las autoridades y exigir una respuesta. En Pedro Escobedo, la respuesta fue activar protocolos.
El perrito, llamado Chava, quedó bajo resguardo municipal y fue atendido por médicos veterinarios. La información disponible señala que su condición es estable y que, salvo algunos raspones, no presenta lesiones graves. Al mismo tiempo, se iniciaron procedimientos administrativos y legales, incluida una denuncia ante la Fiscalía y una carpeta ante el área de Justicia Cívica.
Gris Osejo entrevistó a Beto Nava, presidente municipal de Pedro Escobedo, para conocer qué había ocurrido y, sobre todo, hasta dónde puede llegar un municipio en un caso como este, y aquí aparece un punto que suele perderse entre la indignación de las redes: una autoridad municipal no es quien determina si existe o no un delito. Su responsabilidad está en recibir la información, denunciar, aportar elementos y dar seguimiento. La decisión sobre la existencia de un ilícito corresponde a la Fiscalía y, en su momento, al juez. Pero eso no significa que el municipio pueda lavarse las manos.
En materia de Justicia Cívica sí existen facultades para imponer multas y sanciones relacionadas con el maltrato animal, así como acciones de reparación del daño conforme a los reglamentos municipales.
El episodio también deja otra lección: las redes sociales ya son una parte importante de la relación entre ciudadanía y gobierno. En este caso, el señalamiento no llegó primero a una ventanilla; llegó a través de publicaciones y etiquetas que hicieron visible el problema.
Ahora viene la parte menos espectacular y quizá más importante: que la respuesta no se quede en el caso que se volvió viral. Pedro Escobedo está comenzando a conformar una Unidad de Bienestar Animal, algo que, según se explicó, ocurre por primera vez en el municipio. También se plantean esterilizaciones masivas gratuitas y de bajo costo, además de actividades de concientización en escuelas y difusión del reglamento de Justicia Cívica, porque el problema del maltrato animal no empieza ni termina con un video viral.
La política pública comienza precisamente donde termina el escándalo de redes. Un perro rescatado puede convertirse en una noticia durante un par de días, pero una Unidad de Bienestar Animal que funcione, campañas de esterilización, prevención y aplicación de sanciones pueden convertirse en una política permanente, esa será la verdadera medida de la respuesta.
Quienes no tienen voz también dependen de que alguien decida escuchar.
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