QUERÉTARO VOTÓ POR AMLO Y SHEINBAUM

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La política queretana vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que va más allá de los partidos, cómo se construye el poder, cómo se ejerce y, sobre todo, qué se le ofrece a la ciudadanía cuando la competencia electoral comienza a acercarse. El protagonista es Sinué Piedragil, presidente de la Mesa Directiva del Congreso local y militante de Morena, quien habla de su trayectoria, de su relación institucional con otros poderes y de la confrontación política que comienza a tomar forma rumbo a 2027.

¿Quién es Sinué Piedragil en esta historia? Es un político que, de acuerdo con su propio relato, comenzó su participación en el movimiento de Andrés Manuel López Obrador desde 2004 y 2005, cuando llegó a Querétaro para trabajar alrededor del proyecto alternativo de nación. Después participó en la reorganización del movimiento y, años más tarde, llegó a presidir la Mesa Directiva del Congreso. Su lectura de ese recorrido es clara, el movimiento que inició ahora gobierna y él entiende su responsabilidad desde una posición institucional.

Piedragil reconoce que pertenece a Morena y que defiende sus banderas, pero insiste en que como presidente del Congreso representa a uno de los tres poderes del estado y a los 25 legisladores. Por eso plantea que debe existir comunicación institucional con el Ejecutivo y el Poder Judicial, aunque pertenezcan a espacios políticos distintos. También habla de comunicación con Mauricio Kuri y Braulio Guerra, incluso alrededor de la reforma al Poder Judicial.

La tensión aparece cuando esa institucionalidad se cruza con la disputa partidista. El gobernador ha lanzado críticas relacionadas con los llamados “narcopolíticos”, mientras que desde Morena se identifica esta narrativa como parte de la línea nacional del PAN y sus aliados. Piedragil responde que cada grupo defiende sus banderas, pero también pide prudencia y propone que la discusión se concentre en ideas y propuestas, no en una competencia para ver quién se “ensucia” más.

Y aquí está, quizá, el punto central de la conversación: ¿qué debería ocupar el centro del debate político en Querétaro? Para Piedragil, no deberían ser los calificativos ni la llamada propaganda negra, sino problemas concretos como el agua, la movilidad, la seguridad y la percepción de corrupción. También plantea que los ciudadanos necesitan conocer propuestas y contrastarlas, y por eso se pronuncia por más debates públicos y menos espacios que, desde su perspectiva, ofrecen poca información sobre lo que cada aspirante realmente quiere hacer.

La discusión adquiere todavía más peso cuando se habla de información. El entrevistado reconoce que las redes sociales han cambiado el escenario, ya no existe solamente el problema de una información centralizada, sino también el exceso de contenidos y la dificultad para distinguir las noticias falsas. Su propuesta es que la ciudadanía sea selectiva con aquello que consume y con las fuentes de las que se informa. Esa responsabilidad también forma parte del debate público.

Morena tampoco aparece como un bloque completamente uniforme. Cuando se le pregunta por su relación con Santiago Nieto, Piedragil reconoce que dentro del partido existen afinidades y grupos de personas que han construido relaciones políticas a lo largo de los años. En su caso, habla de una trayectoria compartida con Luis Humberto Fernández y de su apoyo a Santiago Nieto una vez definido el procedimiento interno. Al mismo tiempo, cuando se le pregunta por su futuro electoral, responde que estará donde el partido decida y que no busca convertirse en una pieza de discordia con sus compañeros.

¿Dónde queda la ciudadanía? En el lugar al que el entrevistado intenta regresar el debate, en el centro. Si el acercamiento de 2027 comienza a aumentar la intensidad de las declaraciones, el reto será que las diferencias entre partidos no sustituyan la discusión sobre los problemas públicos. Las posiciones son distintas, pero el espacio público exige que puedan confrontarse con argumentos.

La transcripción deja una imagen clara del momento político, hay una relación constante entre la institucionalidad y la competencia partidista, mientras los distintos actores comienzan a preparar sus posiciones para lo que viene. ¿Cuándo ocurre? En los últimos días de septiembre y con la mirada puesta en 2027. ¿Por qué importa? Porque las decisiones y discursos de hoy pueden marcar la forma en que se desarrollará la discusión política posterior. ¿Qué está en juego? No solamente candidaturas, sino la manera en que los partidos buscarán convencer a una ciudadanía que, según el propio entrevistado, está cada vez más expuesta a información de todo tipo.

Al final, la propia conversación propone una ruta: más debate, más propuestas y mayor atención a los problemas que afectan al estado. En un escenario donde la confrontación ya está presente, la discusión sobre agua, movilidad, seguridad y corrupción ofrece un punto distinto al de los calificativos. Porque la política puede disputarse entre partidos, pero las consecuencias de sus decisiones se discuten frente a la ciudadanía.