El fundador del PRD y tres veces candidato presidencial falleció a los 92 años. Su ruptura con el priismo, la controvertida elección de 1988 y su llegada al gobierno capitalino marcaron la historia política de México.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura central de la izquierda mexicana y protagonista de la transición democrática, falleció este miércoles 28 de octubre a los 92 años, de acuerdo con reportes de medios nacionales. Hasta el momento de las primeras publicaciones, no se había informado la causa de su muerte.
Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, el ingeniero civil construyó una trayectoria propia que lo llevó a desafiar al partido en el que inició su carrera política y a convertirse en uno de los principales referentes de la oposición al Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La ruptura con el PRI que marcó una época
El momento decisivo de su carrera llegó en 1987, cuando encabezó, junto con otros dirigentes, la Corriente Democrática del PRI, movimiento que cuestionó los mecanismos de selección de candidaturas y la orientación del gobierno.
Tras romper con el partido, Cárdenas contendió por la Presidencia en 1988 como candidato del Frente Democrático Nacional. La elección, ganada oficialmente por Carlos Salinas de Gortari, quedó marcada por la caída del sistema de cómputo electoral y las denuncias de irregularidades, en uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral mexicana.
Un año después, participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización que reunió a diversas corrientes de izquierda y se consolidó como una fuerza opositora nacional. Su papel contribuyó a abrir una nueva etapa en la competencia política del país.
El primer jefe de Gobierno elegido por voto
Cárdenas también fue gobernador de Michoacán de 1980 a 1986 y compitió por la Presidencia en 1994 y 2000. Aunque nunca llegó a ocupar la titularidad del Ejecutivo federal, su influencia política trascendió los resultados electorales.
En 1997 ganó la primera elección popular para la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal. Su llegada al cargo representó un cambio histórico para la capital, cuyos habitantes pudieron elegir directamente a su gobernante.
Un legado que trasciende al PRD
La relevancia histórica de Cárdenas no se limita a la fundación de un partido. Su ruptura con el PRI, la movilización opositora de 1988 y la construcción de una izquierda con presencia nacional forman parte de los procesos que transformaron el sistema político mexicano durante las últimas décadas del siglo XX.
Su trayectoria también estuvo vinculada con la defensa de la soberanía energética y los recursos nacionales, temas asociados tanto con su propia actividad pública como con el legado de su padre.
En 2026, Cárdenas mantenía presencia en el debate energético como presidente honorario de la Comisión Consultiva del Petróleo de Pemex.
Con su fallecimiento, desaparece una de las figuras que protagonizaron el tránsito de un sistema dominado durante décadas por el PRI hacia un escenario de mayor competencia electoral. Su legado seguirá formando parte de la historia de la izquierda mexicana y de los debates sobre la democratización del país.


