Un estudio de la Universidad de Columbia reveló la presencia de 16 metales pesados —entre ellos plomo, arsénico y cadmio— en tampones de distintas marcas, lo que abre un nuevo debate sobre la seguridad de estos productos de higiene femenina. La investigación analizó 60 muestras de 30 tampones pertenecientes a 24 combinaciones de marcas, líneas y niveles de absorción, encontrando concentraciones medibles de todos los metales evaluados.
De acuerdo con los especialistas, estos elementos pueden bioacumularse en el algodón debido a la contaminación del suelo por pesticidas, fertilizantes o aguas residuales, además de incorporarse durante procesos industriales como el blanqueamiento. El hallazgo más relevante fue la detección de plomo en el 100% de las muestras, un metal para el que no existe un nivel seguro de exposición y que puede provocar daños neurológicos, cardiovasculares, renales y afectar funciones cognitivas.
Los investigadores advirtieron que la exposición a estos metales, al introducirse vaginalmente, podría facilitar su absorción en el organismo. También se identificó arsénico, considerado carcinógeno, y cadmio, asociado a afectaciones renales y cardiovasculares. Aunque el estudio se basa en evidencia preliminar, los autores subrayan la necesidad de profundizar en los riesgos potenciales y fortalecer la regulación y supervisión de estos productos.
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