Las transmisiones en vivo que el senador Gerardo Fernández Noroña realiza de manera cotidiana en su canal de YouTube se han convertido en una fuente de ingresos que podrían contravenir la ley, pues además de la monetización por reproducciones, recibe donaciones directas de su audiencia, algo prohibido para los servidores públicos.
De acuerdo con la legislación vigente, los funcionarios tienen prohibido aceptar obsequios o beneficios económicos fuera de su remuneración oficial. Sin embargo, en las emisiones de Noroña está habilitada la función de SuperChat, mediante la cual sus seguidores aportan dinero, incluso desde el extranjero y en dólares.
Tan solo en lo que va de 2025, el legislador ha realizado 251 transmisiones en vivo. El martes pasado, en una de ellas, agradeció públicamente haber recibido mil 400 dólares de sus seguidores, mientras que ayer informó que acumuló 709.97 dólares en nuevas donaciones.
El artículo 52 de la Ley de Responsabilidades Administrativas tipifica como cohecho la aceptación de donaciones por parte de servidores públicos, mientras que el artículo 108 de la misma normativa reconoce a los legisladores dentro de esta categoría. Además, el Código de Ética del Senado estipula que sus integrantes deben rechazar cualquier beneficio adicional a su sueldo y apoyos oficiales.
El caso también podría tener implicaciones en materia electoral. Noroña mantuvo estas transmisiones durante la precampaña y campaña de 2023 y 2024, cuando fue aspirante a la candidatura presidencial de Morena y posteriormente candidato al Senado, recibiendo donaciones que no habrían sido reportadas como gastos de campaña.
El artículo 445 de la Ley Electoral Federal prohíbe a precandidatos y candidatos solicitar o recibir recursos de personas no autorizadas, así como omitir en sus informes los apoyos en dinero o especie.
Gran parte de las aportaciones que recibe Fernández Noroña se realizan en dólares y bajo identidades anónimas, lo que incrementa las dudas sobre el origen y legalidad de estos recursos.




