Cada año, millones de mariposas Monarca protagonizan uno de los viajes migratorios más asombrosos del planeta, recorriendo hasta 4,500 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de México, donde hibernan entre noviembre y marzo. Durante su travesía cruzan nueve estados —entre ellos Querétaro, Guanajuato e Hidalgo— antes de concentrarse en los santuarios de Michoacán y el Estado de México, lugares ideales para admirarlas en su hábitat natural.
Entre los sitios más emblemáticos destacan El Rosario y Sierra Chincua, en Angangueo, Michoacán, donde los visitantes pueden realizar recorridos guiados a pie o a caballo entre bosques de oyamel. También sobresalen los santuarios de Senguio y La Mesa (Sierra Campanario), así como El Capulín y Piedra Herrada, en el Estado de México, todos con infraestructura ecoturística y medidas de conservación para garantizar una experiencia segura y sustentable.
Las visitas están abiertas de noviembre a marzo, en horario de 9:00 a 17:00 horas, y se recomienda acudir con guías locales, no usar flash, mantener silencio y respetar los senderos. Además de disfrutar el espectáculo natural, los turistas pueden hospedarse en cabañas, visitar criaderos de venado y participar en actividades ecológicas. Conocer a las Monarca en su entorno es una experiencia única que une arte, ciencia y naturaleza, símbolo de esperanza y equilibrio ambiental.




