El árbol de las cruces: leyenda viva del templo de La Santa Cruz en Querétaro

En el corazón del Cerro del Sangremal, en Querétaro, vive una de las leyendas más arraigadas de la ciudad: la del árbol de espinas con forma de cruz, ubicado en el templo de La Santa Cruz. Esta historia mezcla fe, historia y naturaleza, y tiene su origen en 1697 con el franciscano Antonio Márgil de Jesús, quien al clavar su bastón en el huerto del convento dio paso al crecimiento de un árbol considerado un milagro viviente.

La tradición oral liga este árbol con un hecho aún más antiguo: la supuesta aparición del apóstol Santiago montado en un caballo blanco durante una batalla entre chichimecas y españoles el 25 de julio de 1531. El fenómeno, acompañado de una cruz luminosa, llevó a la rendición de los chichimecas y a la fundación de Querétaro, según la narrativa popular.

El árbol, que no produce fruto, es en realidad una acacia de tres espinas (familia Fabaceae), según científicos de la UNAM. Puede alcanzar hasta 20 metros de altura y es resistente a la sequía. Sin embargo, su rareza radica en las espinas que brotan en forma de cruz, lo que ha fortalecido su valor simbólico y espiritual.

Hoy en día, el templo de La Santa Cruz y su exconvento son visitados tanto por fieles como por curiosos. En su interior se pueden recorrer espacios como la celda de Maximiliano de Habsburgo, la antigua cocina, el comedor, la fuente que conectaba con el Acueducto, y por supuesto, el patio donde crece el mítico árbol. Las espinas se venden dentro del templo como recuerdo y símbolo de fe, dando vida a una historia que sigue cautivando a generaciones.

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