Especialista del Instituto Mexicano de Oftalmología alerta sobre glaucoma, diabetes y cataratas; recomienda revisiones periódicas para detectar a tiempo enfermedades oculares.
Hasta 80 por ciento de las enfermedades que pueden reducir la visión son prevenibles si se detectan y atienden oportunamente, por lo que acudir al oftalmólogo no debería depender de la aparición de síntomas.
Durante una entrevista en El Brunch de Radio Ciudad, la doctora Bethania López, especialista del Instituto Mexicano de Oftalmología (IMO), destacó la importancia de mantener revisiones periódicas y prestar especial atención a factores de riesgo como la edad, la diabetes y los traumatismos oculares.
La especialista señaló que, como recomendación general, una revisión oftalmológica anual permite detectar alteraciones antes de que ocasionen daños importantes. Después de los 40 años, además, es aconsejable vigilar la presión intraocular por el riesgo de desarrollar glaucoma.
Glaucoma: el enemigo silencioso
El glaucoma puede avanzar durante años sin que la persona perciba una disminución evidente de la visión. Cuando aparecen síntomas, el daño puede encontrarse ya en una etapa avanzada.
Por ello, la detección temprana es fundamental para iniciar un tratamiento que permita controlar la enfermedad y evitar que continúe deteriorando la visión.
La diabetes también representa un riesgo importante. Las personas diagnosticadas con esta enfermedad deben acudir a una valoración oftalmológica desde el momento en que reciben el diagnóstico. Entre los estudios fundamentales está el fondo de ojo, debido al riesgo de desarrollar retinopatía diabética.
Niños y adultos mayores también necesitan revisión
La prevención visual comienza desde los primeros meses de vida. En bebés nacidos a término se recomienda realizar un tamiz visual durante el primer mes, mientras que los bebés prematuros requieren vigilancia especializada desde el hospital.
En niños, una revisión puede detectar problemas de refracción que afectan el aprendizaje y el desempeño escolar. En muchos casos, una dificultad para leer, concentrarse o realizar determinadas actividades puede estar relacionada simplemente con una visión deficiente.
Después de los 50 años aumenta la frecuencia de cataratas, una opacidad del cristalino que puede provocar una disminución considerable de la visión. La cirugía permite retirar el cristalino afectado y colocar un lente intraocular, con lo que el paciente puede recuperar buena parte de su autonomía.
Viento, alergias y ojo seco
Las condiciones ambientales de Querétaro también pueden favorecer problemas oculares. El viento puede transportar polen y partículas que incrementan molestias como conjuntivitis alérgica y ojo seco.
La especialista recomendó evitar tallarse los ojos y protegerlos de la radiación ultravioleta. En los niños, frotarse los ojos de manera constante y fuerte puede favorecer alteraciones de la córnea, como el queratocono.
¿Cuándo es una emergencia?
Una pérdida repentina de visión, destellos de luz, dolor intenso o un traumatismo ocular requieren atención inmediata.
También debe actuarse rápidamente ante el contacto con sustancias químicas. Si cloro, cal u otro producto entra en el ojo, la recomendación es lavarlo inmediatamente con abundante agua para reducir la concentración de la sustancia y posteriormente acudir con un oftalmólogo.
Atención oftalmológica para comunidades
El Instituto Mexicano de Oftalmología cuenta además con un programa de atención extramuros, mediante el cual lleva servicios oftalmológicos a comunidades alejadas de la zona metropolitana de Querétaro.
A través de una unidad móvil se realizan revisiones y diagnósticos, mientras que los pacientes que requieren procedimientos o tratamientos son canalizados al instituto.
La entrevista, realizada durante El Brunch de Radio Ciudad, puso sobre la mesa la importancia de acercar la atención especializada a las comunidades con mayores dificultades económicas o de transporte.
La recomendación de la especialista es sencilla: no esperar a perder visión para revisar los ojos. Detectar una enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia entre controlar un problema y enfrentar un daño visual irreversible.

