En política, la cercanía no garantiza continuidad y la amistad tampoco asegura lealtades. Esa es una de las conclusiones que deja Roberto Sosa, diputado federal del PAN y exalcalde de Corregidora, cuando el proceso electoral de 2027 comienza a asomarse y Acción Nacional enfrenta una pregunta inevitable, ¿quién puede garantizar el triunfo en Querétaro?
Sosa no coloca el centro de la discusión en los nombres de otros partidos. Frente a la aparición de Santiago Nieto como una figura encaminada hacia una eventual candidatura, su postura es que el PAN debe concentrarse en sus propios perfiles, estructura territorial y definiciones internas. El partido, dice, aún tiene tiempo y trabaja con organización electoral, abogados y presencia territorial, falta definir quién encabezará cada proyecto.
Ahí aparece un tema central, cómo se toman las decisiones dentro del poder. Sosa sostiene que la definición deberá construirse con información, encuestas, mediciones, resultados y cercanía con la gente. El gobernador y el PAN, en su visión, deberán escucharse y coincidir en un perfil. La prioridad no sería elegir al amigo más cercano, sino a quien tenga posibilidades reales de conservar el gobierno.
La sucesión política nunca es tan sencilla. Sosa recuerda que cada gobernador ha tenido una manera distinta de enfrentarla y reconoce, desde su experiencia como alcalde, que quien gobierna suele pensar en quién quisiera dejar después. Él mismo tenía como opción para Corregidora a Erika Díaz, pero la candidatura no se concretó. La política termina recordando que ninguna relación garantiza fidelidad y que la cercanía personal tampoco elimina el riesgo de ruptura.
Ese elemento humano es el lado menos visible del ejercicio público. Sosa reconoce que el poder puede transformar a las personas y que no cualquiera está preparado para ejercerlo sin perder el piso. Habla de su familia como contrapeso, de momentos en los que tuvo que corregir actitudes y del impacto de las críticas y agresiones en redes sociales. También recuerda la presión de gobernar, llamadas de madrugada por hechos de seguridad y jornadas durante lluvias junto a la población.
Ese recorrido ayuda a entender por qué hoy Sosa se coloca como una pieza que el PAN deberá considerar rumbo a 2027. Actualmente busca la reelección como diputado federal por el cuarto distrito, que comprende el sur de la capital y Corregidora. Afirma que no ha dejado de recorrer colonias, realizar gestiones ni mantener contacto con la ciudadanía. Señala además que cuenta con mediciones favorables y que la dirigencia nacional le ha pedido mantener ese trabajo territorial.
¿Significa eso que su futuro está decidido? No. Sosa deja abierta la posibilidad de participar donde el partido considere que puede aportar más. Su prioridad inmediata es la reelección, pero también reconoce que las decisiones internas determinarán qué papel puede asumir en el siguiente proceso electoral.
La estrategia panista tampoco parece cerrarse a competir en solitario. Sosa se pronuncia a favor de analizar alianzas municipio por municipio y distrito por distrito, en lugar de imponer una fórmula nacional para todos los escenarios. Para él, el objetivo es sumar a quienes puedan competir frente a Morena, aunque reconoce que cada territorio tiene condiciones distintas.
Mientras tanto, desde la Cámara de Diputados, el PAN pretende acompañar la disputa electoral con propuestas. Sosa explica que el partido agrupó 111 ideas en nueve ejes y que buscará presentar más de 200 iniciativas. El reto será convertirlas en algo más que una agenda testimonial en una Cámara donde su grupo no tiene la mayoría.
De cara a 2027, el PAN parece tener estructura, nombres y aspiraciones, pero aún no tiene definida la pieza principal. La decisión, según el propio Sosa, deberá responder menos a afectos y más a competitividad. Y ese criterio puede resultar determinante: en una sucesión, el verdadero desafío no es decidir quién es el más cercano al poder, sino quién puede convencer a la ciudadanía de mantenerlo.
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