‘Ponen la calaverita’ de Mauricio Kuri ‘presidencial’

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Por si alguien tenía dudas, el altar de Día de Muertos en Palacio de Gobierno terminó convertido en escenario de los primeros suspiros presidenciales de Mauricio Kuri.**

El domingo 1 de noviembre, durante el recorrido por la monumental ofrenda «Dulces Recuerdos», instalada en el patio de Palacio de Gobierno, en el Centro Histórico de Querétaro, el gobernador Mauricio Kuri recibió algo más que felicitaciones y solicitudes de fotografías: un coro de visitantes comenzó a gritarle «¡Presidente, presidente!».

Vaya manera de recibir a los muertos. Algunos todavía no terminaban de encontrar su fotografía en el altar cuando ya había quienes querían encontrarle acomodo a Kuri en Palacio Nacional.

El gobernador sonrió y respondió con un «Dios te oiga». Después, ante quienes le preguntaron sobre sus aspiraciones presidenciales, soltó una frase que merece guardarse en el archivo político: «Primero a ganar en Querétaro y luego vemos lo que pasa».

Porque una cosa es agradecer los aplausos y otra muy distinta dejar abierta la puerta cuando alguien comienza a gritarte presidente. Kuri no anunció una candidatura, tampoco se destapó, pero tampoco salió corriendo a apagar el entusiasmo.

Incluso hubo visitantes que le expresaron su deseo de verlo competir por la presidencia en 2030. El mandatario agradeció las muestras de apoyo y también dejó escuchar un «ayúdenme para lo que viene».

¿Casualidad, espontaneidad o una de esas escenas que la política suele aprovechar cuando aparecen sin necesidad de convocarlas?

Por supuesto, tampoco hay que confundir una porra con una encuesta. Que un grupo de visitantes le grite presidente no significa que el país entero esté esperando su llegada. Pero sí deja una postal interesante para el álbum político del panismo.

Y es que mientras algunos ya parecen estar organizando la peregrinación a Palacio Nacional, el PAN tiene una tarea bastante más inmediata: defender Querétaro en 2027.

Ahí está el verdadero examen. Antes de pensar en la banda presidencial, hay que entregar buenas cuentas en casa, conservar el gobierno estatal y demostrar que el capital político del gobernador trasciende los aplausos y las porras de ocasión.

Porque en política los elogios suelen ser abundantes cuando se tiene el poder, pero las lealtades se vuelven bastante más escasas cuando llega el momento de repartir candidaturas.

Por lo pronto, el episodio dejó una postal peculiar: en el Palacio de Gobierno, entre los recuerdos de quienes ya se fueron, comenzaron a aparecer los primeros suspiros por alguien que todavía no se va.

Y mientras los difuntos regresan cada año para visitar sus altares, algunos políticos parecen estar buscando desde ahora cómo regresar a la boleta.

Eso sí, que nadie se adelante: primero Querétaro, después lo que venga. Aunque, a juzgar por los gritos del domingo, algunos ya andan buscando el traje para la toma de protesta de 2030.