Por: Mariana Hernández
Fotografías y Video: Will Muñoz y Ricardo Acosta
Dulce Ventura, una figura clave en el Estado de Querétaro, cuyo recorrido político y activismo en favor de las mujeres demuestran que el servicio público trasciende cargos y campañas.
Dulce descubrió su vocación política desde muy joven. A los 23 años, inició como síndico municipal en Querétaro, un cargo que le permitió entender las necesidades ciudadanas y trabajar en proyectos sociales. «La política no es un fin, sino una herramienta para transformar vidas», afirma. Su paso por el PAN, partido que —según destaca— promueve la formación de cuadros femeninos, la llevó a la diputación local, donde impulsó leyes emblemáticas.
Como diputada, priorizó iniciativas que impactan directamente en la calidad de vida de las mujeres. Declarar octubre como Mes Rosa a nivel estatal para la prevención del cáncer de mama y promover que las servidoras públicas tuvieran un día al año para realizarse mastografías sin penalización laboral. Además, trabajó en la tipificación del feminicidio como delito grave, respondiendo a las demandas de colectivos feministas. «Endurecer las penas no resuelve todo, pero envía un mensaje claro: la violencia contra la mujer no será tolerada», recalca.
En las pasadas elecciones, Dulce encontró en la resiliencia una lección vital. «Aprendí que servir no depende de un cargo, sino de la voluntad». Actualmente, colabora en jornadas de salud comunitaria y acompaña a ciudadanos en gestiones administrativas, junto a su familia, que considera su «equipo esencial» y que son testigos de su compromiso: «Quiero que vean que la política se hace todos los días, desde el amor y la acción».