Por: Luis Gabriel Osejo
Fotos: Edith Rodríguez
En un entorno político donde la desconexión entre autoridades y ciudadanos suele ser la regla, Homero Barrera, diputado local por el segundo distrito de Querétaro, se ha caracterizado por ‘vivírsela’ en el distrito que lo eligió.
A veces, dice el diputado, la gente solo quiere que escuches su problema, que camines con él por sus calles, que te intereses por su entorno.
Homero no llegó al Congreso Local por casualidad. No hay receta, adelanta, basta con identificar a los líderes comunitarios, conocer las demandas de la gente que representan y diseñar una agenda clara. «No basta con desear un cargo; hay que estudiar el territorio, entender sus necesidades y trabajar antes de pedir el voto», afirmó.
Como presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Homero enfrenta un desafío técnico y ético: modernizar procesos obsoletos. Descubrió que las reformas federales llegaban por correo postal, retrasando su discusión hasta volverlas irrelevantes. «¿Cómo debatir leyes como la de vapeadores o bienestar animal si ya estaban vigentes?», cuestionó.
Su respuesta fue modificar la Ley Orgánica del Congreso para agilizar la recepción digital de iniciativas federales, un cambio que requirió vencer escepticismo incluso entre colegas. «Me dijeron: ‘No lo lograrás’. Pero hoy, Querétaro discute reformas a tiempo, sin depender de trámites burocráticos», destacó con orgullo.
Para Homero, un político moderno debe dominar herramientas digitales sin perder autenticidad «Si no estás convencido de lo que dices, la gente lo nota. No hay Photoshop que salve la falta de congruencia»
Ante la pregunta de si la política es un camino para enriquecerse, Homero fue contundente: «Para ganar dinero, mejor emprende. Aquí se viene a servir». Criticó a quienes usan cargos públicos para beneficios personales y destacó su lucha por resolver problemas concretos, como la contaminación de drenajes pluviales en El Rocío, donde presentó una iniciativa para evitar que se mezclen con aguas negras.
«Legislamos en el Congreso, pero luego volvemos a las colonias para explicar cómo las leyes impactarán su vida. Sin ese puente, no hay verdadera representación», insistió.
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