Mariano Palacios: La Crisis de la Democracia

Por: Luis Gabriel Osejo
Foto: Juan Espinoza
Video: Ciudad y Poder

Mariano Palacios Alcocer advierte que los partidos viven una crisis profunda: el PRI sujeto a su cúpula, Morena gira en torno a AMLO, y el PAN, aunque con tradición, hoy improvisa sin responder a sus bases.

Una voz con historia

Hablar con Mariano Palacios Alcocer es asistir a una clase de política con mayúscula. Gobernador de Querétaro, dos veces presidente nacional del PRI, secretario de Estado, senador, embajador y legislador, resume más de cuatro décadas de vida pública con la claridad que da la experiencia, y la preocupación de quien observa el deterioro institucional con la mirada crítica del reformista.

“Viví una política intensa —afirma— pero lo que más me ocupa no es el pasado, sino lo que hemos dejado de construir”.

Partidos sin alma

Con nombre y apellido, lanza su crítica más punzante:
“Movimiento Ciudadano es el partido de Dante Delgado; el PT, de Beto Anaya; el Partido Verde, de la familia González Torres. Morena gira en torno a Andrés Manuel López Obrador. El PRI parece sujeto a los caprichos de su cúpula, y el PAN, aunque con una historia de principios, hoy improvisa sin dirección”.

Lo dice con preocupación, no con rencor. Para Palacios, los partidos dejaron de ser instituciones ideológicas para convertirse en franquicias personales sin arraigo ni propuesta. “Ya no representan causas sociales ni corrientes de pensamiento, sino intereses particulares y coyunturales”.

La democracia cercada

En su visión, la democracia atraviesa una de sus peores etapas. “Lo electoral no se tradujo en justicia social. Por eso vemos populismos de derecha en Europa, de izquierda en América Latina, y gobiernos autoritarios disfrazados de socialismo. México no es ajeno a esa tendencia”.

Y añade: “Tenemos un gobierno federal más parlante que operador. La concentración del poder, el crecimiento del crimen y la impunidad, y la militarización de funciones civiles, son señales de alerta”.

El presentismo: enfermedad del siglo

Una idea recorre toda su reflexión: el presentismo, esa urgencia permanente que impide pensar a largo plazo. “La prisa eterna nos ha condenado. No se revisa el pasado, no se proyecta el futuro. Todo se improvisa”.

Y advierte: “Se niega la historia, se desecha la experiencia y se construyen proyectos sobre ocurrencias. Así no hay país que avance”.

La buena política

Palacios defiende una política basada en ideas, principios y vocación social. “No se trata de gritar más fuerte, sino de pensar mejor. De volver a la política con valores, no con oportunismos”.

Para él, el voto sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar. “Lo que no se gana con votos, no se puede reclamar con alaridos. Es hora de que la cultura cívica y la conciencia ciudadana se conviertan en el motor del cambio”.

Querétaro, la historia y la fotografía

En su estudio conserva una imagen emblemática: la reunión de exgobernadores de Querétaro en 1986. “Era un acto de civilidad, de continuidad institucional. Hoy, todo parece ajuste de cuentas”.

Con voz pausada, recuerda cómo Querétaro pasó de ser gobernado por militares a tener una vida civil con gobernadores como Francisco González de Cosío y Ernesto Perusquía. “Entender la historia es esencial para no repetir errores. El populismo quiere anular el pasado, como si lo anterior no sirviera. Esa es una visión peligrosa y empobrecedora”.

Un mensaje a las nuevas generaciones

Al final de la entrevista, deja una reflexión profunda:

“Yo viví para la política, no para el poder. Hoy, mi compromiso es contribuir desde la palabra, desde la reflexión. Apostando a que las nuevas generaciones —mejor preparadas y más conectadas con el mundo— construyan un país más justo, más próspero, más igualitario. Nosotros cubrimos una etapa, pero hay muchos pendientes. Les toca a ellos hacer lo que nosotros no terminamos”.

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