Pancho Domínguez: Un animal político

Por: Luis Gabriel Osejo
Foto/Video: Ciudad y Poder

Francisco “Pancho” Domínguez, exgobernador de Querétaro, no pierde el paso ni la claridad. Es, todavía, un referente en la política queretana y nacional, pero también un crítico de lo que hoy llama “la política que ya no me gusta”. Rechaza el protagonismo, defiende el relevo generacional y subraya: “No me puedo enquistar. A la gente le molesta que vivas de la política. Yo ya tuve mi turno”.

La transición del poder

Tras dejar el gobierno en 2021, reconoce que vivir sin agenda y sin miles de mensajes fue un shock. “Volví de vacaciones y pensé: ¿cómo lleno mi día?”, cuenta. Un médico le dijo: “Estás en duelo”. Y tenía razón. Por primera vez en años, no tenía un cargo, no atendía un estado, no tenía un aparato de gobierno. “Me reinventé. Primero ranchero, luego político, ahora empresario inmobiliario”, dice entre risas.

El costo de gobernar con firmeza

Durante su gestión, Querétaro se volvió ejemplo en materia de seguridad. “Aquí entras a dos cosas: a la cárcel o a la muerte”, recuerda que se decía. La mano firme fue necesaria: “Mi deber era salvaguardar a las familias”. En seis años enfrentó situaciones graves como el asesinato múltiple en Antea. Su postura fue clara: actuar con rapidez, sin pánico.

El día que encaró al presidente

Uno de los momentos más recordados fue su tenso encuentro con Andrés Manuel López Obrador. El entonces presidente lo miró con frialdad. Domínguez sabía por qué: “Me habían lanzado un nuevo ataque desde su Fiscalía. Pero mi discurso fue firme y respetuoso. Y después, desayunamos juntos. Me dijo que no me preocupara y que hablara con el fiscal”. Así fue: política de alto nivel, sin romper formas.

Rechaza ofertas políticas de otros partidos

Pancho revela que ha recibido propuestas de Morena, incluso recientemente. “Hasta esta semana me buscaron. Me ofrecen un futuro en 2027”, confiesa. Pero lo descarta con firmeza: “Sería incongruente. Siempre luché contra el PRI. ¿Unirme ahora a Morena? Menos”. También cuenta que Dante Delgado le ofreció la senaduría por Movimiento Ciudadano, pero prefirió no regresar, pese a que su propio partido lo ignoró.

Mayorías sí, pero para gobernar

Reconoce que usó su mayoría en el Congreso local: “Para eso son. Se gana la elección, se legisla. Lo hice como lo han hecho otros presidentes”. Defiende que el PAN, en su momento, tuvo el control legítimo del Congreso estatal, y recuerda que ni el PRI ni Morena lo buscaron para construir acuerdos en sus respectivos gobiernos.

Candidatos a modo, vetos y herencias

Domínguez niega haber operado para elegir candidatos contrincantes “a modo” en Morena, pero reconoce que, como gobernador, tomó decisiones estratégicas. “La candidatura la define el gobernador. Lo hice yo, lo hizo Mauricio Curi”. También dice que jamás interfirió con la carrera de su hijo, pero reconoce: “Si quiere entrar, tiene que ganarse la vida primero. Después, ya veremos”.

La herencia de un equipo

Formó un grupo sólido con Marco del Prete, Luis Nava y Agustín Dorantes. “Fueron mi línea principal de toma de decisiones”. Fue él quien impulsó a Kuri a la política y orquestó candidaturas clave. También fue claro con quienes no contaban con su respaldo, como Marcos Aguilar y Armando Rivera, a quienes les negó reelecciones o espacios por considerar que ya habían cumplido su ciclo.

¿Regresará? Sólo si hay congruencia

Dice que no buscará ningún cargo en 2027 ni antes. Sólo una plurinominal al Senado en 2030 podría hacerle ruido. “Pero no haría campaña. Y sólo si hay coherencia. No me voy a disfrazar de lo que nunca he sido”. Reconoce que su hijo se prepara con estudios y formación, pero aclara: “Él tiene que hacer su camino. Yo ya recorrí el mío”.

Pancho Domínguez no se fue del todo. Pero tampoco ha vuelto. Se mantiene cerca, observando, opinando, y, sobre todo, cuidando su nombre. “Que mi marca sirva, sí, pero no para alimentar egos. Que sirva para que los que vienen lo hagan mejor”.

Loading