Por: Mariana Hernández
Foto: Demian Chávez
Video: Will Muñoz y Ricardo Acosta
Tania Palacios Kuri no busca ser un símbolo, sino un puente. Su historia, entre sesiones legislativas y cuentos antes de dormir, es un recordatorio de que la política puede ser humana, audaz y transformadora.
Tania inició su camino en la política a los 22 años, trabajando en la Defensoría de Derechos Humanos. Desde entonces, ha ocupado roles como secretaria de la Juventud, diputada local y ahora federal. «El servicio público es transformar realidades. Cada logro, por pequeño, impacta vidas», afirma. Reconoce los obstáculos: estereotipos, brechas de género y la presión de ser joven en un espacio tradicionalmente masculino. «Todas hemos pensado en tirar la toalla, pero lo que nos mantiene es saber que cambiamos historias».
Tania critica la narrativa que reduce a las mujeres a «cuotas de género» o «excepciones». Su meta es que en 5 años se reconozca el talento femenino sin condicionantes: «Hay ingenieras, artistas, empresarias listas para liderar. Querétaro debe dejar de preguntar ¿por qué una mujer? y empezar a decir ¿por qué no?».
Como presidenta de la Comisión de Turismo, impulsa una agenda ambiciosa para combatir al turismo sexual infantil, reducir la brecha salarial enfocada en sectores turísticos donde las mujeres ganan hasta 30% menos e impulsar el turismo sostenible a través de proyectos que vinculan desarrollo comunitario y la conservación ambiental.
«El turismo no son sólo destinos bonitos, también es seguridad, empleo digno y oportunidades para mujeres y jóvenes», explica.
Madre de Julia, Tania redefine el éxito como «equilibrio entre ser profesional, madre y persona». Usando una metáfora de malabarista comenta: «A veces dejas caer una pelota, pero lo crucial es no perder de vista tu propósito». Su mayor motivación es crear un mundo donde su hija «no vea rareza en mujeres gobernando, sino normalidad». Tania atribuye su resiliencia a su madre, una mujer que transformó el dolor en acción social llena de fuerza. «Me enseñó a ser feliz pese a todo y a extraer fuerza incluso de las heridas».