Se le alinean los astros a Kuri

En política, los rumores rara vez aparecen por generación espontánea. A veces son mensajes sembrados para medir reacciones; otras, anticipos de acuerdos. Hace seis meses comenzó a circular una versión aventurada: Mauricio Kuri podría concluir su gobierno, convertirse en diputado federal plurinominal y asumir la coordinación de la bancada del PAN en la siguiente Legislatura. Hoy esa posibilidad ya no suena descabellada. Las fechas y la debilidad de los liderazgos panistas empiezan a acomodarse a su favor.

Kuri había dicho que, al terminar la gubernatura, regresaría a la actividad empresarial. Después corrigió el rumbo y reconoció que continuaría en política. No fue una contradicción menor, sino la puerta que dejó abierta un político que entiende que retirarse antes de tiempo equivale a perder influencia. Cuando afirmó que no se ponía techos, evitó encartarse, pero también dejó abierto cualquier escenario.

La elección federal de 2027 será mucho más que una disputa por gubernaturas. Claudia Sheinbaum podrá presumir los estados que gane la 4T, pero su prioridad estará en conservar el control de la Cámara de Diputados. Ahí se define la capacidad presidencial para reformar la Constitución y sostener su proyecto. Si Morena pierde la mayoría calificada, el Congreso recuperará equilibrio y la negociación volverá a ser indispensable. Coordinar a los diputados del PAN dejaría entonces de ser un cargo testimonial para convertirse en una posición central de la oposición.

Ese escenario favorece a Kuri. El PAN carece de un liderazgo indiscutible en San Lázaro y sus figuras nacionales están dispersas. Ricardo Anaya ocupa un espacio en el Senado y difícilmente competiría con el queretano por la coordinación. Maru Campos y Tere Jiménez también pueden aspirar a una plurinominal, pero Kuri reúne gobierno estatal, interlocución empresarial, experiencia legislativa y una narrativa de moderación útil rumbo a 2030.

La operación sería posible. Kuri podría ser registrado en la lista plurinominal sin separarse del gobierno; pedir licencia para rendir protesta como diputado, solicitar después licencia en San Lázaro y regresar a Querétaro para concluir su mandato. El desafío no está en el procedimiento, sino en la negociación interna por los primeros lugares de las listas.

Pero el pase a la Cámara no garantiza fuerza. Kuri necesita entregar Querétaro al PAN. Una victoria en 2027 le permitiría llegar al Congreso con la narrativa del gobernador que conservó uno de los bastiones de Acción Nacional. Una derrota no necesariamente le quitaría la diputación, pero sí debilitaría el discurso de eficacia que necesitaría para encabezar a la oposición. José Calzada conoció ese costo: dejó un gobierno bien evaluado y llegó al gabinete federal, pero la pérdida de Querétaro se convirtió en un argumento contra su proyecto nacional.

Si Kuri gana Querétaro, llega a San Lázaro y coordina a los diputados panistas, su dimensión política cambiará. Dejaría de ser un exgobernador con influencia regional para convertirse en uno de los interlocutores centrales del país. Tendría exposición nacional, tribuna diaria y capacidad de negociación frente al gobierno federal. Además, llegaría con edad suficiente para construir una candidatura presidencial.

El PAN tampoco tiene demasiadas alternativas. Ricardo Anaya conserva presencia, pero carga derrotas, divisiones internas y una trayectoria construida principalmente por la vía plurinominal. Los gobernadores panistas serán la cantera natural para 2030, y Mauricio Kuri es el único varón entre ellos con proyección nacional visible.

Falta mucho y en política tres años pueden cambiarlo todo. Sin embargo, la ruta ya puede dibujarse: conservar Querétaro, asegurar una plurinominal, coordinar la bancada del PAN y convertirse en aspirante presidencial. Lo que hace medio año parecía un rumor de estudio hoy comienza a parecer un proyecto. Los astros no deciden elecciones, pero en esta ocasión sí parecen alinearse para Mauricio Kuri.

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