Revista

Ricardo Brieño: La apuesta por Querétaro

Por Dulce Sandoval
Fotos: Fabián de la Vega
Producción: Juan Espinoza

Conocimos a Ricardo Brieño Ávila, casi desde que abrió su restaurante ‘La Bocha’. Es una persona sencilla, con mucha visión, con grandes anécdotas y que sin lugar a dudas puede ser considerado como uno de los empresarios más exitosos de los últimos 20 años. 

Decidió vivir aquí, en Querétaro, porque se sintió en casa, como si esta ciudad hubiera sido su hogar toda la vida. 

Consultor y asesor de empresas e inversionistas, con un despacho ubicado en la Ciudad de México -reconocido a nivel nacional- decidió invertir en un negocio en la ciudad con la finalidad de crear una fuente de trabajo y agradecer de una u otra manera la hospitalidad de los queretanos. 

Nunca pensó en tener un restaurante; jamás pasó por su mente convertirse en restaurantero, pero la oportunidad se le presentó. Unos amigos le ofrecieron la sociedad para abrir La Bocha, una franquicia especializada en comida argentina, con cortes y vinos tradicionales de ese país, pero después los amigos decidieron no invertir y él asumió el total del proyecto.

Así fue como nació en Querétaro la famosa ‘Bocha’ que vino a revolucionar el típico restaurante queretano al poner un DJ que mezcla música moderna que nos recuerda a los años de juventud en alguna discoteca. Además, cosa innovadora en el momento, ofrecía dos tragos por el precio de uno.

El restaurante fue todo un éxito y es muy rara la vez que sus instalaciones no están llenas. Así que Ricardo decidió abrir el ‘Barrio de la Bocha’ mismo concepto (como caballeriza y zona relax de la cancha de polo) pero en la colonia Jardines de la Hacienda. Y casi al mismo tiempo llegó el tercero: ‘La Bocha Náutica’, ubicada en el náutico de Juriquilla. 

Por las mismas fechas abrió ‘Bruno Cucina’ un restaurante de comida italiana con un ambiente increíble (con DJ y tragos al doble). Cabe señalar que Ricardo revisa meticulosamente el proyecto arquitectónico de cada restaurante pues considera que la experiencia no solo es gastronómica sino también es visual. 

En Antea, corazón económico de la ciudad, llevó un concepto diferente al argentino y al italiano para abrir ‘Ikebana’, un restaurante de comida oriental que muy pronto se colocó como el mejor de la ciudad.

Y para cubrir el espectro de todo el municipio, Ricardo abrió ‘Mi vida loca’ en Paseo Querétaro.

La apuesta es abrir más restaurantes. Y apenas en marzo abrió la Bocha y Bruno en Aguascalientes. Ricardo dice que el éxito para él es ‘la consecuencia final de un proyecto, de un deseo, de una ilusión, de algo que queremos tener o queremos llegar a tener’ y no cabe la menor duda que él es un hombre exitoso.

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